La decisión del Gobierno de Haití de poner en lista de espera a los emisarios de la CARICOM ha encendido las alarmas en el tablero político del país. El Grupo de Eminentes Personalidades tenía todo listo para aterrizar en Puerto Príncipe a evaluar la situación nacional entre el 2 y el 8 de junio de 2026, pero la cancillería les cerró la puerta a última hora alegando un repentino cruce de horarios. Desde el entorno del primer ministro Fils-Aimé insisten en que no hay tensiones con sus vecinos del Caribe y que los recibirán a finales de junio, argumentando que la agenda pública está saturada con los partidos de fútbol de la selección y los preparativos para la cumbre presidencial de julio.
Sin embargo, esta explicación no convenció a la oposición política, donde varios dirigentes acusaron directamente al Gobierno de aplicar tácticas de distracción para evitar la fiscalización extranjera. Los partidos políticos recuerdan que el primer ministro se comprometió a realizar elecciones generales antes de que termine el año 2026 y que la comunidad internacional lleva dos meses intentando revisar los preparativos sin éxito. Es la segunda vez que el Ejecutivo suspende las reuniones utilizando la agenda como pretexto, lo que ha sido calificado por los actores políticos locales como una estrategia de escape para ocultar el estancamiento de la transición.
El trasfondo real de esta resistencia gubernamental radica en la guerra abierta que mantiene el Ejecutivo con el Consejo Electoral Provisional por el control de las futuras votaciones. El tribunal electoral ha denunciado públicamente que el Gobierno pretende manipular los comicios mediante un polémico proyecto de decreto ley emitido desde la oficina del primer ministro y el nombramiento a dedo de un director general leal al palacio nacional, una maniobra que la autoridad de elecciones cataloga como un golpe directo a la Constitución y a la autonomía del proceso democrático.




