El destacado empresario industrial Fernando Capellán, fundador del parque industrial CODEVI, manifestó su profunda preocupación por la estabilidad del sector de la confección en Haití. En una entrevista concedida a Le Nouvelliste, Capellán analizó la compleja situación operativa del complejo textil ubicado en Juana Méndez (Ouanaminthe), la cual opera actualmente a apenas un 20 % de su capacidad debido a un paro encubierto de actividades y a la falta de consenso respecto a la aplicación del incremento salarial dispuesto por el Gobierno.
El núcleo del conflicto radica en las divergencias de interpretación entre los sindicatos y la Asociación de Industrias de Haití (ADIH). Mientras las autoridades fijaron el salario mínimo general en $1,000 \text{ HTG}$ (un alza del 46.7 %), existe confusión en torno al “salario de producción” de $1,300 \text{ HTG}$. Capellán advirtió que aplicar de manera generalizada este último monto implicaría un aumento de costos del 90 %, lo cual restaría viabilidad comercial a las fábricas, situando a Haití como uno de los países con la mano de obra más costosa de la región en este rubro. El industrial respaldó la postura institucional de la ADIH e instó al Ministerio de Trabajo a emitir directrices claras que brinden certidumbre jurídica frente a la competencia global.
Las consecuencias de esta inestabilidad ya se reflejan en el empleo y en la reputación internacional de la región norte de Haití, históricamente considerada un oasis de estabilidad. Capellán citó el ejemplo de la multinacional BrandM, que cesará operaciones el próximo 7 de junio afectando cadenas de suministro en Estados Unidos y Europa. Asimismo, reveló que la fuerza laboral directa de CODEVI se ha desplomado de su máximo histórico de 24,000 puestos a unos 15,000 actuales. El empresario concluyó alertando que estos paros constantes boicotean las gestiones diplomáticas en Washington para prorrogar por tres años las preferencias arancelarias de las leyes norteamericanas HOPE/HELP: «Sin empleos no hay industria, y sin industria no hay base para HOPE/HELP; de igual forma, sin trabajadores no hay sindicatos», sentenció, recordando que el parque industrial aún sostiene el sustento directo e indirecto de más de 75,000 personas en la zona fronteriza.




