En el marco de la reciente ofensiva lanzada por la coalición de bandas «Chen Mechan», «400 Mawozo» y «Taliban», las enfermeras de Haití se han convertido en el último bastión de humanidad. Testimonios recogidos por Le Nouvelliste revelan la crudeza de la jornada del 10 de mayo de 2026. Una enfermera del Centro Hospitalario de Fontaine (CHF) relató cómo, a pesar de que los disparos se acercaban peligrosamente a la maternidad, el personal decidió permanecer junto a los pacientes hasta el último minuto. «Me fui con un sentimiento de impotencia, como si hubiera abandonado a quienes contaban conmigo», confesó tras la evacuación forzada del centro.
Por otro lado, en la estructura de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Drouillard, otra enfermera describió una realidad igual de aterradora. Tras pagar a un motociclista para cruzar zonas de combate y llegar a su puesto, se encontró con un hospital desbordado: 40 heridos de bala recibidos en solo doce horas. La profesional narró el dolor de tener que cerrar el centro mientras heridos graves seguían llegando a la puerta. «Uno de ellos perdió demasiada sangre y no sobrevivió; a los otros solo pudimos darles primeros auxilios antes de enviarlos a otra parte», explicó, subrayando el vacío sanitario que deja el cierre de estas instituciones en la comuna más vulnerable del país.




