Un descendiente de esclavistas presentó disculpas públicas por los crímenes cometidos por sus antepasados durante la inauguración del «Mástil de la Fraternidad en Nantes», el sábado 18 de abril de 2026. Ante un público compuesto por representantes institucionales, diplomáticos y miembros de asociaciones, Pierre Guillon de Princé, de 86 años, asumió un pasado «aplastante» y reconoció la responsabilidad moral vinculada al legado de la esclavitud.
«Es un alivio para mí, como descendiente de una familia de armadores negreros de Nantes, poder presentar mis disculpas por los actos de mis antepasados ante un representante del pueblo haitiano, el señor Louino Volcy, embajador de Haití en Francia», declaró, citado por Franceinfo.
Esta intervención, considerada como un acto de valentía, marca una ruptura en la actitud de los herederos de familias implicadas en la trata de esclavos, abriendo el camino hacia un reconocimiento más directo de los crímenes históricos.
En su discurso, Jean-Marc Ayrault, de la Fundación para la Memoria de la Esclavitud (FME), destacó el alcance de este acto, calificándolo como un momento clave en el camino hacia una memoria compartida. Recordó que, aunque los descendientes no son responsables de los actos de sus antepasados, pueden contribuir a reparar sus consecuencias.
El ex primer ministro también insistió en la necesidad de ir más allá de la memoria para abordar la cuestión de las reparaciones, mencionando especialmente el caso de Haití, marcado por la indemnización impuesta por Francia en 1825. Expresó su deseo de que se realicen «gestos fuertes» en favor del pueblo haitiano.
Presente en la ceremonia, el embajador de Haití en Francia, Louino Volcy, subrayó la importancia de esta iniciativa y señaló que la declaración será transmitida a las autoridades haitianas.
En un contexto en el que las secuelas de la esclavitud siguen siendo visibles a través de desigualdades y racismo estructural, estas iniciativas contribuyen a construir relaciones más equilibradas entre antiguas potencias coloniales y territorios anteriormente colonizados.
El monumento inaugurado es una réplica del mástil del barco negrero «L’Aurore», y domina los muelles de Nantes, desde donde partieron expediciones de la trata transatlántica en el siglo XVIII.




