Los mismos problemas persisten en Carrefour Rita desde hace ya diez años. Los canales de drenaje obstruidos están en el origen de inundaciones constantes, una situación que provoca disgusto entre los usuarios de la vía. En Puerto Príncipe, algunas zonas sin ley son impuestas por las pandillas, otras por el caos ambiental. Carrefour Rita, ubicado en la comuna de Tabarre, es un ejemplo claro. Desde hace dos semanas, circular por esta intersección representa un gran riesgo. Incluso los motociclistas avanzan con cautela, con las ruedas medio sumergidas, mientras camiones intentan abrirse paso en aguas estancadas que cubren la carretera. En algunos puntos, el nivel del agua alcanza varias decenas de centímetros, ralentizando considerablemente el tráfico.
Durante estos días de lluvia, Carrefour Rita muestra el rostro de un espacio urbano completamente abandonado. Un espectáculo desolador a plena luz del día. Es imposible incluso jugar, ya que los peligros están en todas partes.
El agua de lluvia, sin un sistema de drenaje adecuado, transforma la zona en un pantano totalmente inundado. El agua sucia e insalubre reemplaza los pocos restos de asfalto en esta zona muy transitada por estudiantes y que conduce directamente a instituciones estatales importantes, como la Dirección de Protección Civil y dependencias de la Policía Nacional.
Para un grupo de estudiantes que intentaban llegar a su escuela en Delmas el martes 21 de abril, la situación fue una pesadilla. Temiendo ensuciarse o caer al agua, decidieron regresar a casa. En estas condiciones, algunos alumnos pierden un día de clases contra su voluntad.
Otra alternativa es tomar la ruta por Carrefour Fleuriot hasta Carrefour Gérald Bataille. Aunque está menos expuesta, el tráfico allí es interminable.
El tráfico fue especialmente intenso ese día, ya que Carrefour Rita se ha convertido en un eje clave debido a la inaccesibilidad de la ruta de Sarthe, escenario de enfrentamientos entre pandillas.
En el lugar, algunos jóvenes actúan como “pasadores”. Por 50 a 100 gourdes, ayudan a cruzar sin mojarse. Por 100 gourdes, incluso cargan a las personas. Quienes no pueden pagar deben arriesgarse a cruzar solos.
Agentes de tránsito, superados por la situación, intentan regular el flujo, pero sin éxito. Vehículos se averían constantemente, lo que crea oportunidades para estos jóvenes.
Esta inundación no es aislada. Se debe principalmente al mal mantenimiento de las infraestructuras y a la acumulación de basura que bloquea los canales. Aunque se observó maquinaria pesada, los resultados son limitados.
Montones de basura arrastrados por el agua convierten las calles en verdaderos pantanos urbanos.
Desde hace más de una década, la situación se repite. La ingeniera civil Jocelyne Casimir explica que el problema es estructural y requiere inversión en un sistema de drenaje eficiente.
“El problema es que no se invierte en soluciones duraderas. Sin drenaje, el problema continuará”, afirmó.




